Estrés ¿es inevitable?

13 septiembre, 2011

En general, el estrés es lo que notamos cuando reaccionamos ante la presión del medio externo o interno. Lo describe como “un conjunto de reacciones fisiológicas inespecíficas del organismo para adaptarse a los diversos eventos estresores o situaciones amenazantes”.

Vivir en un medio en constante cambio nos exige rápidas y continuas adaptaciones físicas, cognitivas y emocionales. El estrés ocurre a cualquier edad y no debe considerarse una enfermedad sino una reacción automática y natural. Es la respuesta del organismo a las presiones físicas o emocionales que se perciben como amenazantes, es un instinto de protección. Sin embargo, sus efectos sí son una realidad preocupante que afecta la salud física o mental de un número cada vez mayor de individuos.

¿Por qué ante una misma situación estresante algunas personas se estresan más que otras y hay quienes ni siquiera se estresan?

La interpretación personal de lo que nos ocurre cotidianamente desencadena una serie de respuestas del organismo que varían y para algunas personas ciertas experiencias son agotadoras y difíciles, con efectos nocivos para la salud, mientras que para otras esas mismas experiencias sólo causan alteraciones ligeras sin daños a la salud.

Las reacciones a los eventos estresores están programadas biológicamente. Al percibir una amenaza se rompe el equilibrio natural de las funciones del organismo y el cerebro libera substancias que hacen que los sentidos se agudicen, el pulso y la respiración se aceleren, los músculos se tensen y se permanezca en estado de alerta, con lo cual la persona queda física y mentalmente preparada para afrontar la amenaza.

Se considera que el estrés descrito en términos de salud física y mental puede ser una respuesta positiva o negativa. El estrés positivo es el que se presenta de manera creativa y afirmativa ante una determinada circunstancia y permite resolver las dificultades desarrollando nuevas capacidades y destrezas. Este tipo de estrés también permite vencer los retos para alcanzar los objetivos propuestos. Por otro lado, el estrés negativo es el que se presenta cuando las demandas del medio externo o interno superan la capacidad de adaptación del organismo.

El organismo puede reaccionar de dos maneras ante las situaciones estresoras: a corto y a largo plazo. En general las reacciones a corto plazo representan poco riesgo para la salud ya que el organismo recupera su equilibrio natural. Sin embargo, cuando son a largo plazo el estrés se vuelve crónico, porque el organismo no consigue restaurar su equilibrio, causando desgaste y deterioro, con distintas consecuencias para la salud que varían de una persona a otra, entre las cuales las más frecuentes son ansiedad, mareo, fatiga, disminución del deseo sexual, problemas gástricos, dermatológicos, insomnio, dolor en el pecho, cuello, espalda mandíbula y cabeza.

Para el manejo y control del estrés se requiere un tratamiento interdisciplinario cuyo objetivo primordial es la relajación física y mental que se obtiene al aliviar los síntomas físicos, disminuir la ansiedad, modificar los patrones nocivos de pensamiento y mejorar el estado general de salud. Se recomienda:

• Acudir al médico quien valorará los síntomas y podrá recomendar psicoterapia, fisioterapia u otras alternativas.
• Desmitificar las ideas equivocadas acerca del estrés como pensar que alguien carece de fuerza de voluntad, es hipocondriaco, está loco, es un exagerado, etc.
• Meditación, yoga y ejercicio.
• Dieta balanceada y horario regular de sueño.
• Evitar el abuso de substancias como nicotina, cafeína y alcohol así como la automedicación.

Es fundamental estar atentos a las señales de los efectos del estrés crónico, a los cambios del estado de ánimo y a los tipos de pensamientos que generamos. Cabe recordar que la respuesta del organismo es natural y automática y que la mayor parte de los eventos estresores no pueden modificarse ni eliminarse. Sin embargo, tenemos la responsabilidad y la oportunidad de aprender a manejar y controlar el estrés que redunda en nuestra calidad de vida física, emocional y espiritual.


Hacer ejercicio de joven garantiza menor peso a los 40

13 septiembre, 2011

Un estudio de la Universidad de Northwestern señala que las personas que realizan ejercicio durante 150 minutos a la semana llegarán a la mediana edad sin demasiado aumento de peso y con una cintura más reducida que aquellas personas que no hacen actividad física. Sin embargo, para lograrlo, es necesario realizar una actividad moderada o vigorosa.

Investigadores aseguran que las personas que hacen ejercicio en su juventud en forma constante, sobre todo las mujeres, son menos propensas a enfrentarse a la batalla contra la gordura que tienen que luchar las que son menos constantes.

Así lo demostró un estudio realizado por la Universidad de Northwestern, que encontró que el ejercicio regular en la juventud previene el aumento posterior de peso si se alcanzan los 150 minutos de actividad física entre moderada y vigorosa por semana. Algunos ejemplos de este tipo de actividad son: correr, caminar rápido, jugar básquetbol, tomar clases de ejercicio o actividades diarias como las tareas de casa, tal como explica el estudio, publicado en el Journal of the American Medical Association.

“Es importante iniciar en la juventud y mantenerse activo, pero eso no significa que uno no puede cambiar. Tal vez simplemente sea más difícil evitar el aumento de peso en la mediana edad”, apuntó Marcia G. Ory, profesora Regents de salud social y conductual, y directora del Programa de Envejecimiento y Fomento de la Salud de la Escuela de Salud Pública Rural del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M en College Station, Texas.

Según la Dra. Hankinson, líder de la investigación, la clave para combatir la obesidad está en la prevención y no tanto en los tratamientos para bajar de peso: “la mayoría de las investigaciones actuales se enfocan en perder peso, no en evitar el aumento de peso”.

“Lleguemos a la mediana edad con las mejores oportunidades para un buen peso, y para hacerlo hay que comenzar temprano”, concurrió Ory. “Nunca es tarde para comenzar buenas conductas. Simplemente es probable que haya que hacerlas con mayor intensidad”.


Disfunción Eréctil, antesala de serios problemas en la salud masculina

13 septiembre, 2011

Uno de cada cinco divorcios está involucrado con esta enfermedad. Puede ser un foco de alerta para la detección de enfermedades, tales como diabetes o padecimientos cardiovasculares.

Debido a la depresión generada por este padecimiento, entre el 30 y 40% de los varones que la padecen presentan bajo desempeño laboral.

La Disfunción Eréctil (DE), síntoma de enfermedad vascular en las arterias más pequeñas, duplica la propensión a padecer alteraciones del corazón, un riesgo equivalente a ser fumador moderado o a tener antecedentes familiares inmediatos de enfermedad cardíaca, incrementando el riesgo de discapacidad y muerte en la población masculina.

“Diversos estudios reportan que algunos hombres que han sufrido un infarto al miocardio, dos o tres años antes presentaron dificultades para conseguir una erección”, señaló la Dra. Claudia Rampazzo Bonaldo, Médico especialista en Terapia Familiar y de Pareja, Miembro de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual.

De acuerdo con la especialista, el problema es que a simple vista enfermedades como la diabetes, hipertensión, sobrepeso y colesterol alto, parecieran no tener relación con la salud sexual masculina. Sin embargo, estos padecimientos se encuentran íntimamente ligados a la disfunción eréctil, problema que según estimaciones afecta a más de seis millones de mexicanos mayores de 40 años.

“En ocasiones la DE es un foco de alerta ante la presencia de enfermedades subyacentes, cuyo denominador común es la alteración de la circulación sanguínea, tales como la diabetes mellitus y los trastornos cardiovasculares. Por ello, es fundamental atender la incapacidad para mantener una erección aunado a un tratamiento que prevenga una complicación mayor. Por ejemplo, un infarto o una enfermedad vascular cerebral”, indicó la Dra. Rampazzo, también terapeuta sexual.

En palabras de la especialista, la disfunción eréctil puede provocar depresión y pérdida de autoestima, situaciones que afectan la vida de pareja, el desempeño laboral, así como el entorno social.


Es seguro tener sexo durante el embarazo

13 septiembre, 2011

Un estudio demuestra que si el embarazo es de bajo riesgo, las parejas pueden tener una vida sexual normal. En cambio, las mujeres que están en riesgo de tener un parto prematuro, que tienen incompetencia cervical o que llevan más de un bebé deben limitar las relaciones.

Es una de las dudas más frecuentes que tienen las madres primerizas durante el embarazo. Aunque no todas las mujeres se animan a preguntarle al médico: ¿se puede o no se puede tener relaciones sexuales? ¿Las relaciones no le hacen mal al bebé?

Según un estudio reciente, publicado en la revista de la Asociación Médica Canadiense, no existen riesgos ni contraindicaciones de mantener una vida sexual normal durante la “dulce espera”. “El sexo durante el embarazo es normal”, escriben los autores del estudio. “Hay muy pocas contraindicaciones probadas así como riesgos relacionados con la relación sexual en embarazos de bajo riesgo, por lo que estas pacientes deben estar tranquilas”.

Algunos riesgos potenciales, aunque poco comunes, de tener sexo durante el embarazo incluyen parto prematuro, enfermedad inflamatoria pélvica, hemorragia por placenta previa (cuando la placenta cubre parte del cuello uterino) y los coágulos, señaló la Dra. Clair Jones, del departamento de obstetricia del Hospital Mount Sinai y la Universidad de Toronto.

En contrapartida, a las mujeres en riesgo de parto prematuro los autores del estudio les sugieren limitar la frecuencia de las relaciones, ya que la evidencia es contradictoria y limitada.

En las mujeres de bajo riesgo, las relaciones sexuales frecuentes se relacionan con una mayor probabilidad de parto prematuro sólo en aquellas que tienen infecciones del tracto genital.

Existen pruebas limitadas para guiar las recomendaciones en mujeres de alto riesgo, aquellas con incompetencia cervical, que llevan más de un bebé o tienen antecedentes de parto prematuro.

Los niveles de comodidad y la disposición para tener relaciones sexuales deben guiar las decisiones de las mujeres de tener relaciones sexuales durante el embarazo y poco después de dar a luz, concluyeron los autores.


Hello world!

10 septiembre, 2011

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